
La palmicultura en Colombia atraviesa por desafíos permanentes que llevan al sector, casi que, de manera inmediata, a encontrar soluciones a los impactos que sufren los cultivos y, en consecuencia, el productor de la palma de aceite.
De acuerdo con Eduardo José Graterol Matute, director general de la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite (Cenipalma), entre los principales retos que enfrenta el sector son el clima, el capital humano, la optimización de procesos, el valor agregado, la ciencia de datos y la sostenibilidad.
Señaló que desde la ciencia se está generando el conocimiento y la tecnología para abordar estos temas con soluciones tangibles que lleven al productor a adoptar las líneas y tomar sus propias decisiones.
“Es el palmicultor quien adopta esa tecnología en sus campos y en sus plantas de beneficio. Es allí donde realmente transformamos vidas, mejoramos la productividad sostenible y el estatus fitosanitario del cultivo y generamos, además, las condiciones para mejorar la rentabilidad y la competitividad”, mencionó.
Graterol mencionó las dificultades que tiene palmicultura en cada uno de estos desafíos, pero al tiempo destacó lo que se viene haciendo desde Cenipalma para atacar el problema.
En el aspecto del clima sostuvo que, si bien no lo pueden controlar, buscan las formas de anticiparse a los riesgos y adaptarse.
“El cambio climático ya no es una hipótesis del futuro. La ciencia nos muestra que, por cada grado centígrado de incremento de temperatura global, el rendimiento potencial puede caer en un 10% o mucho más”, mencionó Graterol.
Las salidas que han buscado a este desafío han estado orientadas a mejorar la humedad del suelo mediante el uso de coberturas y vegetación acompañante, así como el manejo integrado de plagas y el uso eficiente de los fertilizantes.
Sostuvo, además, que están desarrollando cultivares tolerantes al déficit hídrico, entre otros estreses asociados al ambiente.
Precisó que otro de los grandes desafíos de la palmicultura es el capital humano, factor crítico para la sostenibilidad de la agroindustria.
Explicó que el 80% de los cargos identificados en la palmicultura colombiana son de difícil consecución y que tienen una alta tasa de rotación. Señaló que el 55,5% registra menos de dos años de permanencia en sus cargos.
Por otro lado, indicó que la participación de las mujeres es muy baja, solo se registra un 14,1%.
En el caso de la formación educativa, sostuvo que solo el 2,1% de los 141 programas académicos relacionados con agricultura en Colombia contienen temas especializados en palma de aceite.
“La transformación que necesitamos exige capacitación intensiva en conocimiento, mecanización y automatización para elevar la productividad laboral y, sobre todo, que trabajar en la palma de aceite sea también un proyecto para construir vida”, dijo el director de Cenipalma.
Otro desafío, mencionó, es producir más, mejor y generar mayor valor a la palma de aceite.
En ese sentido, sostuvo que se han adelantado investigaciones que han hecho posible el uso del aceite de palma en biodiésel, además de poder medir la huella de carbono de los cultivos y el procesamiento del fruto y otras potencialidades de esta materia prima.
“Trabajamos en mejorar la calidad de los vertimientos y reciclar nutrientes; desarrollar metodologías de extracción más eficientes; evaluar enzimas para su eventual escalamiento; y controlar y encontrar nuevos usos para la biomasa”, explicó.
La ciencia de datos es otro reto al que le ha apuntado el centro de investigación para analizar las variables, desarrollar capacidades y poder anticiparse a los riesgos.
Estas acciones, dijo el director de Cenipalma, buscan transformar los datos en información, la información en decisiones y las decisiones en anticipación.
“No se trata solo de acumular datos, sino de que los palmicultores tomen las mejores decisiones informadas, oportunas, pertinentes y predictivas”, agregó.
De igual manera, sostuvo que el reto de la sostenibilidad es pasar del discurso a la medición, gestión y demostración.
Indicó que hoy el sector cuenta con evidencia trazable de 7.300 predios de todo el país y datos de 5.870 productores que permiten mostrar los avances en la implementación de las prácticas de sostenibilidad, medidos a través del Índice de Sostenibilidad.
“Ese valor, de acuerdo con este sistema de medición, está en un 49%. Sabemos que tenemos que seguir cerrando brechas y estamos comprometidos a fortalecer la adopción de las mejores prácticas de manejo del cultivo, con el menor impacto ambiental y social”, apuntó.
