
BOGOTÁ
El presidente Abelardo De La Espriella dio otro golpe a la arquitectura de la llamada paz total: el Gobierno revocó la designación de sus representantes en la Mesa de Diálogos de Paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y retiró también a los negociadores acreditados ante el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC).
La decisión quedó formalizada mediante actos administrativos expedidos por el Ejecutivo. En el caso del Ejército Gaitanista, el Decreto 390 revoca la designación de quienes habían sido facultados para intervenir en ese proceso.
El Gobierno sustenta la medida en las facultades constitucionales del presidente para conservar el orden público y dirigir de manera exclusiva los procesos de negociación, diálogo, desarme y desmovilización con grupos armados organizados al margen de la ley.
El documento recuerda que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, pero también que la conducción de cualquier proceso de paz corresponde al jefe de Estado como responsable de preservar el orden público en todo el territorio nacional.
La determinación marca una nueva distancia frente al modelo de negociación heredado del gobierno anterior. De La Espriella empieza así a redefinir quiénes pueden negociar en nombre del Estado y bajo qué condiciones pueden mantenerse abiertos esos canales con organizaciones armadas.
